Un buén diseño dice mucho...

Lo que mueve
a los seres humanos es la emoción, no la razón.

La forma en la que ocurre es muy sutil. La mayoría de las veces, antes de ver algo en detalle, ya te haces una idea previa de lo que es. Antes de comprender, sentimos. Y es esencial hacer que las personas se sientan bien con las marcas y que éstas despierten sensaciones positivas. Es lo que marca la diferencia.

La esencia de las marcas se crearon para diferenciar productos que corrían el riesgo de ser tan difíciles de diferenciar como dos gotas de agua. Si no eres estéticamente estimulante y funcional, te conviertes en uno más. Un buen diseño es el primer paso para obtener una buena respuesta del consumidor.